Mostrando las entradas con la etiqueta Covid19. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Covid19. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de junio de 2022

¡Ciudado con el censo!

 


¡CUIDADO CON EL CENSO!

CRÓNICAS DE BUENOS AIRES

 

El censo pasó y cayó en el olvido, soy consciente de ello, pero este apunte no trata sobre el censo en sí, sino sobre un acontecimiento que tuve la oportunidad de presenciar a raíz de dicho trámite.

El censista se presentó pasado el mediodía. Le entregué el comprobante que recibí después de haber completado el formulario digital, respondí la pregunta que me formuló, y en no más de un par de minutos quedé libre. Ya no tenía que estar pendiente del timbre y podía disponer del resto del día a mi antojo. Así pues, volví a mi departamento, recogí unos papeles, envié un mensaje por whatsApp y salí nuevamente a la calle. Tenía una reunión pactada, y había acordado con la persona en cuestión que el primero que terminara con el censo se trasladaría a la vivienda del otro.

domingo, 26 de julio de 2020

¿Y DESPUÉS QUÉ?



“Las epidemias son una categoría de enfermedad

que parece mostrar el espejo a los seres humanos

sobre quiénes somos realmente”.[1]

 

Era mi intención destinar este módulo del blog a una serie de apuntes sobre sucesos cotidianos, a los que no solemos prestarle mayor atención por considerarlos parte de nuestra ‘normalidad’, si bien, a poco de depositar en ellos una mirada más atenta, nos revelan una nueva perspectiva de la realidad.

Pero las circunstancias actuales frustraron mi propósito. “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, dijo alguien.

Tenía unos pocos años de edad cuando la epidemia de poliomielitis (1956) (enfermedad para la cual aún no existía una vacuna), no obstante, recuerdo con claridad el miedo de mis padres por lo que pudiera sucedernos a mi hermana y a mí. Pasaron muchos años de aquello en cuyo transcurso padecimos otras epidemias, pero ninguna nos ha conmocionado como la presente. Es que el Covid-19 afecta, además de la salud, a todo lo que formaba parte de nuestra normalidad: saludar con un beso, estrecharnos la mano, compartir el mate, reunirnos en familia o en torno a la mesa de un bar con amigos, ir al cine, al teatro, a conciertos, a eventos deportivos, tener sexo casual, y tantas otros actos en los que nuestros cuerpos ambicionaban el contacto del otro, como parte de una rutina vital.

Pero ahora, el otro y nuestro entorno se han transformado en algo peligroso, imponiéndonos el distanciamiento y el confinamiento como las respuestas más efectivas de preservación. Vaya paradoja, la civilización super desarrollada recurriendo a las mismas prácticas empleadas desde hace siglos para enfrentar las epidemias.