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lunes, 7 de octubre de 2024

CONVICCIONES

   


CONVICCIONES

APUNTE

 

Convicción: “Idea religiosa, ética o política a la que se está fuertemente adherido”.

 

Somos cuatro vecinos del barrio que periódicamente, al caer la tarde, nos reunimos en un bar próximo a nuestras viviendas, para pasar unos momentos de solaz en compañía, mientras disfrutamos de sendos cafés. Los cuatro jubilados. Son reuniones que resultan entretenidas, considerando las diversas personalidades de mis compañeros de mesa. Uno de ellos se autodefine como peronista de Perón, pero nunca pude desentrañar el significado de dicha definición (peronismo de Peró)’, tampoco le pregunté, no deseaba entrar en debates enojosos; otro, radical desde la cuna, como solía afirmar, y ferviente antiperonista, fue votante de Milei; el tercero, un nihilista que descreía todo y de todos, que sostenía adherir sólo a sus propios principios, a los cuales tampoco pude acceder.

Por lo general, sin que lo hayamos acordado, evitábamos hablar de política y religión, para no crear situaciones irritantes en los encuentros. Así pues, distraíamos el tiempo con debates sobre fútbol, en los que abundaban las chicanas entre adherentes de equipos contrarios; comentarios sobre escritores y libros, que solíamos intercambiar, con la promesa, siempre incumplida, de devolverlos apenas termináramos de leerlos; la evolución del valor del dólar blue, y superficiales menciones, no exentas de descontento, sobre el aumento del costo de los servicios, de los gastos en general, y lo magro de nuestras jubilaciones.

Ocurrió el martes siguiente al acto en Parque Lezama.

lunes, 10 de agosto de 2020

UN CAFE DE MIERDA

 


UN CAFÉ DE MIERDA

CRÓNICAS DE BUENOS AIRES

 

Sucedió en agosto del 2019. Era una tarde soleada de invierno. Iba por la avenida Callao, hacia Rivadavia, dispuesto a tomar el subterráneo de la línea A. Una brisa suave del sur acariciaba las calles de la ciudad, y tal vez por eso la atmósfera se apreciaba más límpida y liviana que de costumbre. El sol, un disco, apenas teñido de anaranjado pálido, contrastaba con el celeste intenso del cielo sin una sola nube. A la sombra, el frío se hacía sentir en manos y rostro, pero bajo los rayos del sol se experimentaba una sensación de amable calidez.

Un par de cuadras antes de llegar al edificio del Congreso me topé con el local de una cadena de cafeterías, a cuyo frente, en la vereda soleada, había dos mesas libres.