ÉRASE UNA VEZ EL BAJO
CRÓNICAS DE BUENOS AIRES
Es esta la historia de un acontecimiento en una ciudad que ya no existe.
El Bajo era el apodo que los habitantes
de Buenos Aires adjudicaban a la extensa franja paralela a las aguas del Río de
la Plata, que se extiende desde Retiro hasta La Boca, de tan solo dos cuadros
de ancho donde las calles describen una pronunciada pendiente hasta desembocar
en el puerto de la Ciudad.
En la actualidad, el tramo norte de dicha
franja ostenta el nombre de Catalinas Norte, denominación que le otorga un
atributo de respetabilidad mucho más apropiado con las actividades que allí se
realizan.
En efecto, debido a su cercanía con la
City porteña, hacia fines de los 60’s, del siglo pasado —maravilloso, la idea
de siglo pasado remite a épocas remotas, y, sin embargo, podemos hablar de
experiencias vividas a mediados de dicho periodo—, se inició un proceso de urbanización
con la construcción de edificios de oficinas, tendencia que cobró vigor
particularmente durante los años 90. Hoy dominan allí edificios y torres de fachadas
vidriadas en los cuales sentaron sus reales las casas matrices de muchas de las
principales compañías del país. Pueblan sus calles autos de lujosas marcas, junto
a hombres y mujeres luciendo atuendos propios del mundillo corporativo.
Pero no siempre fue así.
